El colapso del sistema eléctrico en Cuba ha detonado una ola de descontento que suma cinco noches consecutivas de protestas en la capital. Barrios emblemáticos como Marianao, El Vedado y Miramar se han convertido en focos de resistencia donde el sonido de las cacerolas desafía la oscuridad y la vigilancia policial.
Los reclamos no surgieron en el vacío. Septiembre fue, según el Observatorio Cubano de Conflictos (OCC), un mes de récords: 1.127 protestas, denuncias y acciones cívicas en todo el país, con La Habana a la cabeza y el tema eléctrico como una de las principales mechas del descontento.