Cuba enfrenta una crisis sostenida marcada por apagones, escasez de alimentos y deterioro de servicios básicos, mientras el gobierno atribuye el escenario a la presión de Estados Unidos. En paralelo, el país aparece como referencia en análisis geopolíticos sobre estrategias de desgaste económico aplicables a otros escenarios como Irán, en un contexto donde se cruzan tensiones internas y externas.