Memeño tiene nombre, edad, historia y hambre. El post que lo visibiliza no resuelve el problema, pero lo pone en agenda. A partir de ahí, la pelota rebota entre vecinos, iglesias, colectivos, autoridades locales y quien pueda articular la ayuda real: techo, comida, tratamiento —si lo requiere— y, sobre todo, dignidad.
Se siguen multiplicando las denuncias ciudadanas que evidencian el grado de abandono que sufren tanto las calles como las personas en diversas provincias del país.