El primer intento de la cubana de asistir al programa coincidió con el apagón eléctrico general que afectó a España en 2025, una ironía que ella misma comentó al venir de un país donde los cortes de luz forman parte de la vida cotidiana.
Magalí (o Magalis o Magaly), una anciana cubana residente en la isla, consiguió finalmente asistir al programa más popular en España, La Revuelta, y conversar tú a tú, desde el público, en el asiento VIP de la bañera, con el presentador David Broncano después de que un primer intento se frustrara por el apagón general ocurrido en España el 28 de abril del pasado año, en una coincidencia que ella misma describió como “increíble”, teniendo en cuenta que venía precisamente de un país marcado por cortes eléctricos frecuentes.
Durante el intercambio en el programa, se explicó que Magalí había viajado desde Cuba con la ilusión de ver en directo el show, al que sigue con fidelidad. Según contó, no se pierde ningún programa y suele arreglárselas para verlo incluso en medio de las dificultades cotidianas.
“Si no hay luz en un lado voy para otro, y si no, en mi casa por internet”, relató, arrancando sonrisas entre el público.
Sin embargo, su primera oportunidad se vio truncada cuando, tras llegar a Madrid a finales de abril del año pasado, coincidió con un corte eléctrico que impidió su asistencia el día previsto.
“Yo había luchado tanto para venir a verte… y al otro día me iba”, explicó, recordando la frustración que sintió entonces al pensar que no podría cumplir ese pequeño sueño.
Según cuenta, llegó el día antes a España (27) y tenía ticket comprado para el 28 (día del apagón). No pudo ir al programa, perdió el ticket, y como al otro día se iba para Valencia, pues no pudo ver a Broncano.
La sorpresa llegó meses después, cuando su familia logró gestionar una nueva entrada sin decírselo hasta el último momento. “Anoche llegamos de Cuba nuevamente y me dijeron que teníamos hoy. Fue una sorpresa… por poco me da algo”, contó entre risas, visiblemente emocionada por poder estar finalmente en el programa.
Broncano aprovechó la conversación para preguntarle por la situación actual en Cuba, especialmente en relación con los apagones y la crisis energética. Magalí respondió con sinceridad: “Está difícil… ya va difícil bastante tiempo, pero ahora especialmente”, describiendo un escenario que el propio presentador calificó como “un momento especialmente duro”.
En el diálogo también se mencionaron factores como la escasez de combustible y las tensiones políticas, con referencias a cómo las medidas de la administración estadounidense impactan en la vida cotidiana de los cubanos. El conductor envió además un mensaje de ánimo a la audiencia cubana, reconociendo que quienes más sufren las consecuencias son las personas comunes.
En otro momento del programa, la conversación derivó hacia un intercambio con el cómico Juan Dávila, quien también se encontraba en el plató y terminó invitando a Magalí a uno de sus espectáculos en Valencia. Entre bromas y preguntas sobre sus planes en España, ella explicó que permanecerá un tiempo en esa ciudad antes de regresar a Cuba dentro de unos meses, lo que dio pie a que Dávila confirmara en directo una fecha para su presentación: el 5 de julio.
El diálogo, marcado por el tono desenfadado habitual del programa, incluyó comentarios sobre la logística y la dificultad de conseguir entradas, hasta que el equipo dejó claro que Magalí no iría como público a la butaca, sino que sería recibida en el escenario junto a los invitados. Dávila explicó entre risas que el acceso al escenario suele reservarse para casos especiales o personas que escriben contando historias personales, y bromeó con que la visitante cubana —a diferencia de otros mensajes que reciben— tenía por delante “50 o 60 años más”.
Durante ese momento, el humor giró también en torno a las numerosas solicitudes que recibe el espectáculo, muchas de ellas de personas que atraviesan situaciones complicadas, lo que sirvió de contexto para subrayar el carácter excepcional de la invitación. La escena reforzó el tono cercano y espontáneo del encuentro, en el que Magalí pasó de espectadora a protagonista improvisada, sumando así otra experiencia a su visita a España tras haber superado el intento fallido anterior por el apagón.
La presencia de Magalí en el programa terminó convirtiéndose en uno de esos momentos espontáneos que conectan el humor con la realidad, recordando que detrás de las historias que llegan al plató hay trayectorias personales marcadas por esfuerzo, distancia y, en su caso, la perseverancia de quien no quiso renunciar a cumplir una ilusión, ni siquiera después de un apagón que parecía haberla dejado fuera.

















