Más allá del debate ético, la muerte de las Kessler marca el cierre de una era. Fueron pioneras de la televisión europea, impulsaron una estética de espectáculo que marcó generaciones y, hasta sus últimos días, siguieron siendo referentes culturales. Su final conjunto, tan meticulosamente planeado como muchas de sus coreografías, deja tras sí una mezcla de admiración, nostalgia y preguntas difíciles sobre autonomía, envejecimiento y dignidad.