El arresto de Namewee, de 42 años, marca un giro drástico en una historia que enlaza música, redes sociales y una muerte inesperada. Aunque su abogado sostiene que coopera plenamente con la investigación, el caso plantea interrogantes sobre las dinámicas entre figuras públicas e influencers, los entornos de producción en los que se desenvuelven y la atención mediática que sus vidas generan.