Este caso pone en evidencia que, incluso en Hollywood, los titulares de éxito no eliminan los riesgos de exposición que conllevan las relaciones personales, profesionales e íntimas. Cuando las piezas se mueven en el escenario de la fama, se tensiona lo que queda detrás del glamour. El tempo lo marca ahora la investigación mediática, jurídica y pública.