Fuera de la anécdota puntual, el episodio suma a una lista reciente de figuras públicas que retiran publicaciones por hostigamiento, y reabre la pregunta por los límites de la conversación digital: hasta dónde moderar, cuándo borrar y si es posible mantener un espacio “seguro” en plataformas que privilegian el engagement por encima del bienestar de sus usuarios.