No hay constancia de lo que le dijo Prestianni a Vinicius y sí hay un video donde se ve a este último decirle tres veces al primero «cagón de mierda». Hay además un puñetazo del uruguayo Valverde a un jugador del Benfica, no visto curiosamente por los árbitros.
El cruce entre Vinicius Jr. y Gianluca Prestianni, ocurrido durante el Benfica–Real Madrid de la eliminatoria europea, se ha convertido en un episodio de alta fricción mediática por dos vías que ahora avanzan en paralelo y que podrían dejar muy mal parado al Real Madrid: la viralidad del intercambio verbal —alimentada ahora por un lector de labios— y la escalada institucional de denuncias y quejas alrededor del partido, incluyendo la solicitud del Benfica para que la UEFA analice una acción de Federico Valverde sobre Samuel Dahl.
En redes, lo que más ha prendido, es el fragmento de la discusión entre Vinicius y Prestianni. Lo que detonó todo fue un gesto, el de Prestianni de subirse la camiseta hasta los labios, presuntamente para decir algo; y el gesto posterior de Vinicius Jr. de ir corriendo hasta el árbitro para decirle que el argentino lo había llamado «mono». Ahí mismo se detuvo el partido, se investigó el presunto incidente racial, pero luego de 10 minutos continuó el juego, con el apunte en el acta que se investigaría a fondo lo ocurrido.
Sin embargo, la cosa se le ha complicado a varios de los jugadores del Real Madrid y es que medios deportivos han difundido en las últimas horas imágenes y una lectura de labios atribuida al experto brasileño Gustavo Machado, presentada como reconstrucción del diálogo, previo al hecho descrito en el párrafo anterior. En esa reconstrucción se aprecia claramente cómo Vinicius, dirigiéndose a Prestianni, antes de que este se subiese la camiseta a los labios, le dice al menos tres veces la frase “cagón de mierda”. Dicho de otra manera: Vinicius irrespetó previamente al jugador argentino, y eso es sancionable por la FIFA.
La escena circuló con fuerza por el carácter explícito del insulto y porque aparece en un contexto cargado: el propio Vinicius ha denunciado en repetidas ocasiones episodios de racismo en estadios europeos y españoles, por lo que cualquier choque verbal suyo se interpreta de inmediato bajo el lente del conflicto y la respuesta; pero… ¿cómo queda ahora? No habrá modo de saber si es verdad que Prestianni, luego de que él le dijera tres veces «cagón de mierda» decidió devolverle el gesto con una ofensa. Es probable que lo hiciera porque, al menos algo dijo (cuando se llevó la camiseta a los labios), pero Mbappé miente porque dice que el argentino dijo cinco veces una frase, y las imágenes muestran que no coincide el tiempo con lo que dicen que dijo. Además de que, presuntamente, él estaba un poco lejos, al igual que Camavinga, como para escucharlo. Simplemente alegan que se hizo eco de lo que Vinicius dice que dijo el argentino.
¿Habría que creerle a Vinicius? No, para nada. Algunos han hecho énfasis en que, «Vinicius no tendría por qué mentir con algo tan serio», mientras otros se cuestionan: ¿por qué no podría estar mintiendo? Estos últimos incluso dicen: si se tira continuamente al piso para engañar a los árbitros y pedir una falta, ¿por qué tendríamos que creerle ahora? Y aquí hay parte y parte de razones. Y otra más: ¿podría haber ocurrido que Prestianni lo llamase «hermano» (como se le ve antes decirle) y que Viniciuis entendiese «mono»? El propio entrenador del Benfica y exentrenador del Madrid, el portugués Mourinho, dice que Vinicius le dijo una cosa y que Prestianni otra, y que eran palabras parecidas. ¿Habría ocurrido un malentendido? Es probable que no, que Prestianni respondiese de modo racista al «cagón de mierda» que le dijo tres veces el portugués, pero eso podría quedar en un cruce de palabras imposible de ser comprobado, si la FIFA actúa como debe actuar.
Sobre toda esta culpa a Vinicius, yhay que decir algo: la lectura de labios no equivale a una transcripción oficial, y su circulación se apoya en interpretaciones de video que pueden variar según ángulo, calidad y sesgo de quien observa. Aun así, el fenómeno ya produjo un hecho medible: la conversación pública se desplazó de la víctima al provocador, y eso es exactamente el terreno donde la UEFA interviene cuando recibe quejas formales y evalúa posibles expedientes.
En este «conflicto» hay un antecedente. El caso de un jugador africano que denunció a un cuarto árbitro cuando este, delante de varios testigos le dijo al principal: «sanciona también al negro». ¿Qué sucedió en aquel entonces? Nada. La FIFA no sancionó a nadie y había varios testigos.
Diversas coberturas en España señalan que la UEFA ya tiene abierto el radar sobre incidentes del partido. AS informó que el Benfica presentó una denuncia disciplinaria ante la UEFA contra el uruguayo Federico Valverde por una acción considerada de conducta violenta, situándola en torno al minuto 83, fuera de disputa directa del balón, con Samuel Dahl como destinatario. En esa línea, Flashscore también reportó que el club portugués elevó el caso para revisión de la UEFA, describiendo el gesto como un puñetazo o golpe de puño que, está claramente recogido en imágenes.
El Benfica no solo quiere que el episodio sea revisado, sino que se convierta en un elemento disciplinario con efectos deportivos, especialmente si la eliminatoria sigue abierta y la sanción implicara la ausencia de Valverde en el partido de vuelta. En los relatos publicados, se subraya un punto clave: el árbitro no sancionó la acción en el campo y el VAR no intervino, lo que obliga a que cualquier castigo posterior dependa de la lectura disciplinaria de la UEFA y de la contundencia de las imágenes.
Hay además otro elemento que habrá que prestar atención y es la declaración de Mourinho sobre el árbitro Lexetier. El portugués lo acusó de tener un papel en la mano donde estaban los nombres de tres jugadores a los que presuntamente le habrían orientado que no podía sancionar. Esto… promete.

















